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El tema de esta semana:

"Dios: Artista por Excelencia"

por Fernando Arias

Fundador Ministerio Ondas / percusionista
www.ministerioondas.com
farias@ministerioondas.com

Existen dos tipos de artistas: los natos y los formados. Dios, creativamente, prefiere formar a los artistas porque él moldea el carácter de sus hijos para hacer cumplir su voluntad con cada uno. En el caso de los músicos, no hace excepción a este principio. La música, como una rama artística, tiene su fundamento en la creatividad melódica, armónica y rítmica. Por eso, he decidido hacer énfasis en la máxima expresión artística de Dios: su creación.

Si lees detenidamente el Génesis te darás cuenta que la manera en que Dios creó las cosas fue sacando o extrayendo una de otra. Es decir, una era consecuente de otra anterior. Así, hizo la luz, separó las aguas, descubrió la tierra, produjo la hierba y los seres vivientes, y a toda su creación le dio la orden de fructificar y multiplicarse. ¡Es un artista creativo por excelencia!

Ahora bien, Dios hizo la luz, el firmamento, los mares, la tierra y al hombre. No obstante, como consecuencia de la creatividad de cada elemento, cada uno produjo su propio fruto. Así, las aguas, produjeron sus peces, y de la tierra emergieron la hierba y las bestias del campo; y por último, del hombre nació la humanidad. De tal manera que, luego de haberle creado el escenario al hombre para que fuera él quien lo cuidara, dio la instrucción a cada elemento, de multiplicarse a través de sus frutos.

Presta atención a cada verbo (acción) que Dios empleó para dar instrucciones a su creación: ser, hacer, separar, descubrir, producir, fructificar y multiplicar, en su respectivo orden (Génesis 1: 3-28).

Me parece sumamente interesante el orden consecutivo de los verbos que Dios empleó para crear el universo.

SER. Sé un heredero de la bendición. Él dijo “Sea la luz” y te ha llamado a ser luz del mundo y sal de esta tierra, antes que hagas cualquier cosa. Así bendijo Jesús a sus discípulos antes de encomendarlos a ser los primeros embajadores de su Reino. Él primero te quiere reconocer como un hijo, mucho antes de que te reconozca como un artista. Pero sí espera que lo reconozcas a Él como un Padre y puedas usar tu talento para demostrarlo.

SEPARAR. Sepárate de todo aquello que pueda contaminarte. Usa el talento que te ha dado separándote o apartándote de todo aquello que puede contaminar tu don. Dios separó las aguas para que se descubriera lo seco. Y separó la luz de las tinieblas de la misma manera.

DESCUBRE. Descubre el potencial que tienes. Descubre el propósito de Dios para tu talento. No intentes cumplir con tu propia voluntad, descubre la de Él. Descubrir que fuiste creado para adorarlo a Él te encarrila a ser un heredero de las promesas que tiene para tu vida. Usa tu música con un propósito definido y dinámico.

PRODUCE. Producirás fruto. Por tus frutos serás conocido. Por tus obras, serás recompensado por el Padre. Pídele a Dios que todo lo que tus manos toquen, prospere. Cada cosa que tu talento hace, debe producir fruto en ti, y luego en alguien más. El fruto es la evidencia de lo que tus manos son capaces de hacer.

MULTIPLICA. Multiplica aquello que produces. Sin el verso 28 de Génesis 1, la obra de Dios no habría tenido sentido, pues en algún momento, se habría agotado aquello que había creado. Una buena siembra siempre producirá más de un fruto. Y de una sola semilla, puede brotar un gran bosque. Multiplica aquello que tienes cuidando bien la semilla que has recibido. No limites tus capacidades, extiéndete y ensánchate.

Como puedes ver, el proceso creativo de Dios es secuencial. Todo lo que Dios crea, atraviesa varias etapas, en las que, con el tiempo, terminan siendo algo completamente distinto a lo que fueron en un principio. Ninguna cosa que experimenta un toque de Dios, vuelve a su estado usual. Todo es transformado. Pero Dios requiere de una materia prima para comenzar el proceso. No importa si la materia está casi en su estado de expiración.

Jeremías 18:4 dice: “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en sus manos, pero él volvió a hacer otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” Él es un artista por excelencia; y te ha moldeado a su imagen y semejanza. Renúnciate a ti mismo y deja que El Artista por Excelencia, Tu Padre Celestial, obre en ti y a través de ti.

 

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