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El tema de esta semana:

“PREPAREMONOS”
EL PADRE SOPLARA DE SU “ESPIRITU SANTO”
OTRA VEZ

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Desde Adán hasta Jesús, el Espíritu Santo no habitó dentro de ningún hombre; no podía. Pues las vasijas que fueron diseñadas para contenerlo no estaban preparadas.

Cuando Adán peco, el reino del hombre entro en conflicto con el Reino de Dios. El gobierno de Dios rompió relaciones con el hombre y retiro al Espíritu Santo. A raíz de su pecado el hombre se convirtió en un recipiente impuro, y Dios retiro su gloria; su presencia y su autoridad de gobierno.

Cuando el hombre perdió al Espíritu Santo de Dios, el Reino no pudo venir en su plenitud a la tierra. Luego de haber pecado. Adán era como un embajador sin poderes, un hombre sin nación, esclavizado en el reino de las tinieblas de Satanás.
Desde Adán hasta Jesús, hubo incontables generaciones de embajadores; humanos que representaron mal el gobierno de Dios, ya que no tenían poder o autoridad legítimos. Para que el reino de Dios pudiera venir a la tierra; tenía que buscarse una manera de que el Espíritu de Dios “regresara al hombre” de alguna forma la ciudadanía del reino y el dominio tenía que ser restaurada.

“Jesús vino para restaurar al hombre a su posición original en la tierra”

1 Juan 3:8 (…) Jesús vino a destruir la obra del diablo. Para librarnos del reino de las tinieblas y llevarnos al Reino de la Luz.

1 Pedro 2:9 (…) Y darnos el poder para tomar el lugar que nos corresponde.
Aunque un día fuimos hijos de la oscuridad, ahora somos hijos de la Luz y del día.

1 Tesalonicenses 5: 5
Porque todos vosotros sois hijos de la Luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Efesios 5: 8
Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor.

“Andad como hijos de luz”
el deseo de Jesús era limpiarnos de nuestro pecado; cambiarnos de ser vasijas profanas a vasijas “santas”
adecuadas para que el Espíritu Santo habite en ellas.

1 Juan 1:7
Pero si vivimos en la luz, así como el está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo nos limpia de todo pecado.
Al hacer esto, se vuelve posible para Dios establecer su Reino. Un Reino compuesto por sus hijos que lo representen fielmente en la tierra.

Juan 1: 12 - 13
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos “hijos de Dios”
Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón “sino de Dios”

Una vez que depositamos nuestra confianza en Dios, sabemos que somos hijos de Dios. Somos introducidos a un nuevo poder para vivir la vida. Ese poder nos capacita para cumplir el propósito de Dios como embajadores del reino Celestial; una comisión que él nunca revocará.

Como verdaderos hijos de Dios ahora estamos conectados con el gobierno de nuestro Padre; atravez del Espíritu Santo y empezaremos a reinar como parte de la realeza Celestial.

Joel 2: 28-29
Después de esto; derramare de mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las Hijas fe ustedes profetizaran, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes.

Jesús preparo el camino para que el poder del Espíritu Santo pudiera no solo venir eventualmente como lo hacía en el antiguo testamento; sino morar dentro de cada uno de nosotros.

Nadie era lo suficientemente santo antes como para proveer una habitación adecuada para el Espíritu Santo de Dios.

En el Antiguo Testamento venia sobre ciertos individuos por periodo de tiempo y luego se marchaba. El pueblo no conocía al Espíritu Santo de Dios como una presencia que habitaba continuamente en sus vidas. Ellos solo conocían la influencia exterior del Espíritu.

El Espíritu vino sobre Sansón, y el llevo a cabo poderosas proezas de fuerza. Vino sobre Moisés, Elías y Eliseo y los faculto para hacer grandes señales y milagros. Vino sobre Gedeón, quien luego derroto a un ejército de miles con tan solo trescientos hombres. El Espíritu Santo venia sobre ellos y luego se retiraba, pues ninguno de ellos todavía era vasos adecuado para que habitara su presencia. Ninguno era capaz de administrar el Reino de Dios hasta que viniera Jesús a restaurar el lugar del Espíritu Santo de Dios en el corazón del hombre.

Hoy por medio de Cristo Jesús, su sangre preciosa que nos limpia de todo pecado, nos hace aceptos y por eso somos llenos del poder del Espíritu Santo el cual mora dentro de cada uno de los creen en El. Y el Espíritu Santo nos introduce al Reino eterno de nuestro Padre. ¡Aleluya!

Lucas 12: 32
“No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el Reino”

Es el deseo de nuestro Padre darnos la plenitud de vida que se encuentra dentro de su Reino. El desea restaurar nuestra conexión con El.
“Este es el corazón de un Padre amoroso.”

Lucas 11: 11-13
¿Quien de ustedes que sea Padre, si su hijo le pide un pescado, le dará en cambio una serpiente?
¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si ustedes siendo malos dan cosas buenas a sus hijos;
“¡cuánto más el Padre Celestial, dará el Espíritu Santo a quien se lo pida! “

La muerte de Jesús fue realmente un medio para un fin. Darle un lugar al Espíritu Santo en la vida del ser Humano. El Calvario se convirtió en una fuente de limpieza. Todo aquel que tomara de esa fuente sería completamente limpio de inmundicia.

Esta purificación nos prepararía para recibir el poder del Espíritu Santo.
Luego de que la obra de Jesús terminara, Jesús se les apareció y les dejo una comisión;

Juan 20: 21-22
¡La paz sea con ustedes! “Como el Padre me envió a mí, así yo los envió a ustedes”

Luego de anunciarles su tarea; “El Soplo” sobre ellos y les dijo: “Reciban delEspíritu Santo”

Con el proceso de limpieza completado y ahora llenos del poder del Espíritu Santo, estamos listos para avanzar como dignos representantes de un Reino poderoso de Paz, sanidad, gozo, prosperidad. Capacitados para llevar su reino a todo el mundo.
Mis queridos hermanos; nuestro Padre ha “Soplado otra vez” en cada uno de nosotros y hemos sido capturados por el poder del Espíritu Santo. Nuestro corazón, mente, alma y cuerpo están bajo el poder del Espíritu Santo y nos ha hecho ahora un hombre y una mujer sumamente peligrosos (para el reino de las tinieblas)
Estamos capacitados para hacer avanzar eficazmente el Reino, porque tenemos un poder mayor viviendo en nosotros, que el poder que controla al mundo.

“¡Tenemos al poderoso Espíritu Santo de Dios en nosotros y con nosotros!”
No hay enfermedad, no hay tristeza, no hay pobreza, ni aflicción, ni temor que se enseñoree de nosotros. Por cuanto hemos recuperado el dominio sobre todas las cosas.
PADRE “SOPLA OTRA VEZ”

Nuestro Padre esta apunto de soplar otra vez. Pues nos quiere restaurar para llevarnos a nuestro lugar anterior de honor, dominio y autoridad y por eso nos pide que nos arrepintamos porque el Reino Eterno está entre nosotros y descubramos que somos:
“LOS HEREDEROS DEL REINO”
Amén.

 

 

 

 

 

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