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El tema de esta semana:

“Hay Algo Nuevo

en Tí"

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2 Corintios 5:17
De modo que si alguno esta en Cristo Jesús nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

¡Que maravilloso es ser una nueva criatura!

¿No está contento de ser una nueva criatura hoy?
¡Oh,  aleluya!  La Biblia dice que las cosas viejas pasaron,  que todas son hechas nuevas. Que excelente noticia y  oportunidad la que tenemos hoy.

 Si usted ha dado su vida a Jesús, si usted ha nacido de nuevo y ha sido lavado por la sangre de Jesús, no debería perder más su tiempo hablando del pasado.

  Si ha permitido que Dios forme su carácter.  Y ha trabajado en esa mala actitud que solía tener ante las personas; de rechazo, orgullo, ira, etc.

  Usted está a punto de entrar a ser parte de aquellos que son nuevas criaturas.  No solo porque son lavados por la sangre del Cordero; sino porque dejaron que su corazón fuera confrontado y cambiado totalmente por Dios. Y darán evidencia,  de que tuvieron realmente un encuentro con Dios.

Y dirá: El me toco.  Y mi vida ya no será igual jamás.

El Apóstol Pablo dijo:

2 Corintios 7:2   “hagan un lugar para nosotros en su corazón. A nadie hemos agraviado”

Si usted estudia la vida de Pablo antes de convertirse, cuando todavía era Saulo de Tarso,  verá como Pablo amenazaba a la Iglesia y mataba al pueblo de Dios. Sin embargo, Pablo se atrevió a escribir: “A nadie hemos agraviado”

  ¿Cómo podía decir eso?  Porque él era un hombre nuevo y lo sabía. “había tenido un encuentro con su Padre Celestial”. Sabía que el viejo hombre había muerto en el camino a Damasco. Cuando choco de frente con Jesús de Nazaret. Hasta su nombre cambio.  Paso de ser  Saulo a ser Pablo, y su nombre fue escrito en el Libro de la vida del Cordero. Pablo sabia que en ese día había sido Crucificado juntamente con Cristo

Jesús por eso podía decir:

Gálatas 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amo y se entrego a sí mismo por mí.

Hagan un lugar para nosotros en su corazón, dijo Pablo; porque a nadie hemos agraviado.

Alguien le dijo:   ¡Eh, te conozco!  Eres  el mismo.  Usted contéstele: No, no me conoces, solo conoces a una persona que murió.  ¿Sabe porque puede decir eso? Es por lo que hizo Jesús por usted.

    Adán fue echado  de la presencia de Dios. Pero Jesús vino como un segundo Adán para hacernos aceptos por el padre. El abrió la puerta. El abrió un camino y dijo: ¡Ven y entra!

Jesús no solo pago el precio por nuestro pecado en la cruz, sino que también pago el precio por nuestra enfermedad y nuestras dolencias. La enfermedad y las dolencias no vienen del cielo. Nunca oí hablar de una gripe celestial.  ¿Y usted?

He oído de la gripe asiática, he oído de la gripe de cerdo, de la gripe de  Hong Kong,  hoy la famosa gripe porcina.  ¡Pero ninguna de esas gripes son mías, porque soy un ciudadano del cielo!  Y lo que es en el cielo es en mi.

Por eso;  “hágase en la tierra así, como es en el cielo”

Hágase en mi vida, en mi cuerpo, en mi familia,  en mis finanzas, en mi nación;  así como es en el cielo.

Esa es un área en donde la realidad de Jesús choca con la tradición religiosa. Hay personas en el mundo religioso que creen que la enfermedad, la pobreza y las dolencias son el plan de Dios para su pueblo o que es un castigo.

¿Entonces qué clase de Dios está sentado en el cielo tratando de enseñarle una lección a la humanidad, tratando de acercarlos a El afligiéndolos con enfermedad y dolencias?

¡Esa es una mentira que viene del fondo del infierno!

Quiero que sepa que Jesús es el Sanador además del Salvador. ¿Por qué habría de salvarlo del infierno solo para hacerlo vivir en un infierno durante toda su vida en la tierra?

¡ No, El vino para salvarlo, para sanarlo, y para libertarlo?
El vino para destruir las obras del diablo y para pagar el precio para que usted y yo pudiéramos quedar libres.

1 Pedro 2:24
“Quien llevo el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”

¡Hoy puede usted tener esa sanidad divina!

Oración:
Padre; te doy gracias por abrir mis ojos hoy;  y mostrarme que
realmente,  “Hay algo nuevo en mi”. Y es tu perdón, tu Salvación, Sanidad, soy completamente sano de toda enfermedad y dolencias.  Enséñame a dar evidencias de que tú me  has tocado y que ya no soy el mismo;  creo y declaro: que las cosas viejas pasaron y que todas son hechas nuevas.

“Padre hágase en mi vida, así como es en el cielo”

¡Amén!

 

 

 

 

 

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